Bolivia cuenta con 304 MHz de espectro asignados a servicios móviles, un 35% por debajo del promedio regional de 500 MHz. Esta cifra está lejos del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que es de 935 MHz, y de la recomendación de 1.650 MHz de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). La baja dotación del recurso se debe a una escasez artificial generada por la falta de asignaciones en los últimos 10 años.
La baja disponibilidad de espectro obliga a instalar más antenas, lo que vuelve el despliegue más complejo y costoso. Entre 2012 y 2023, el tráfico móvil en Bolivia creció a una tasa del 35% interanual, impulsado principalmente por el consumo intensivo de video. Para dar respuesta a la demanda de los usuarios, los operadores tuvieron que hacer una inversión por habitante un 50% superior al promedio regional.
El costo del espectro en relación a los ingresos de la industria (CPRR) en Bolivia en 2023 fue de 11,3%; es decir, los operadores destinaron más del 11% de sus ingresos anuales a realizar pagos por espectro. Esta proporción de por sí supera el promedio regional (8,5%), pero resulta aún más desfavorable al considerar el costo en función de la cantidad de espectro disponible. En términos relativos, el costo por MHz de espectro en Bolivia es más del doble del promedio de América Latina. Si la cantidad de espectro asignado se aumentara al promedio regional manteniendo el precio por MHz actual, el CPRR se incrementaría en casi un 65%.
Este nuevo reporte, parte de la serie El impacto de los precios del espectro en América Latina, examina el potencial impacto de políticas alternativas de espectro en Bolivia y brinda recomendaciones de política pública para un uso más eficiente de este recurso.

