La conectividad móvil es fundamental en las economías y sociedades modernas. Permite la comunicación, el acceso a la información y a los servicios públicos y la participación económica.
A medida que la dependencia en lo digital aumenta, también lo hace la exposición a amenazas cibernéticas, lo que supone riesgos graves no solo para las personas, los negocios y los Gobiernos, sino también para toda la sociedad en su conjunto.
Garantizar la seguridad y la protección de las redes móviles no es, por lo tanto, una preocupación meramente técnica, sino un requisito para establecer confianza y seguridad en un mundo conectado digitalmente.
Este informe analiza cómo las regulaciones de ciberseguridad influyen en la capacidad de los operadores móviles para defenderse frente a amenazas en constante evolución. Destaca los costos, desafíos y oportunidades que genera la regulación, y muestra cómo las políticas bien diseñadas pueden fortalecer la resiliencia, mientras que aquellas mal diseñadas incrementan el riesgo.
