
Contexto
La inteligencia artificial (IA) se está incorporando a productos y servicios a un ritmo increíble. Con el aumento en el desarrollo y la adopción de la IA, los gobiernos han comenzado a involucrarse activamente, considerando la manera en que esta tecnología podría aprovecharse para beneficiar a la economía y la sociedad, al tiempo que se gestionan los posibles riesgos.
La gobernanza de la IA varía reflejando las diferencias en las prioridades gubernamentales: desde la digitalización hasta la gestión de riesgos y el crecimiento económico. La UE fue la primera en acordar una legislación de IA amplia centrada en la transparencia, la rendición de cuentas y los derechos humanos. Los Estados Unidos están adoptando un enfoque impulsado por el mercado a través de importantes inversiones en infraestructura y asociaciones público-privadas. Por su parte, China cuenta con un modelo centrado en el Estado, con leyes específicas para la tecnología que imponen supervisión y control gubernamental estrictos. Por otro lado, países como Singapur están promoviendo la colaboración internacional y la innovación responsable a través de marcos de gobernanza compartidos alineados con principios acordados internacionalmente.
El sector de las telecomunicaciones desempeña un papel crucial en el desarrollo y uso de la IA, ya que proporciona conectividad de alta velocidad y baja latencia entre usuarios, centros de datos y servicios en la nube, lo cual es esencial para lograr un ecosistema de IA confiable.
Los operadores de telecomunicaciones también recopilan metadatos de red localizados y de alta calidad, así como datos de comportamiento de los clientes que pueden utilizarse para diseñar y entrenar productos y servicios de IA para mejorar los servicios públicos, aumentar la capacidad industrial y llevar adelante la investigación y el desarrollo de la IA.
Los propios operadores utilizan la IA en muchos aspectos de su negocio, incluida la optimización de red, la detección de fraudes y estafas, la eficiencia energética y la integración de 5G y Edge Computing. Y siguen surgiendo nuevos casos de uso.
Para aprovechar la IA en beneficio de las personas y del planeta, es crucial que esta tecnología se diseñe, desarrolle y despliegue teniendo en cuenta consideraciones éticas y respetando los derechos de los consumidores, incluido su derecho a la privacidad de los datos. Con este fin, la industria móvil ha adoptado principios para una IA responsable (RAI, por sus siglas en inglés): equidad, intervención y supervisión humanas, privacidad y protección, seguridad y robustez, transparencia y explicabilidad, sostenibilidad y rendición de cuentas. Dichos criterios se alinean a principios acordados internacionalmente, como los desarrollados por la OCDE y la UNESCO. Para que los operadores puedan hacer realidad estos principios, la GSMA ha desarrollado una serie de herramientas prácticas que ofrecen pasos claros para implementar la RAI en sus organizaciones.
Debate
– ¿Qué pueden hacer los legisladores, los reguladores y el ecosistema de la IA, incluidos los operadores de redes móviles, para involucrarse eficazmente y así apoyar y contribuir a la transformación de la IA?
– ¿Qué marco de gobernanza logra el equilibrio perfecto entre el desarrollo y el uso ético y responsable de la IA, fomentando, a la vez, la innovación y el desarrollo tecnológico?
– ¿Qué tipo de políticas pueden impulsar un ecosistema de IA próspero, garantizando al mismo tiempo un uso responsable del poder y previniendo abusos de posición dominante?
Posición de la industria
A medida que el desarrollo y la adopción de la IA se aceleran, los formuladores de políticas públicas, los reguladores y la industria deben trabajar juntos para materializar los beneficios de manera responsable y sostenible.
Es importante que los gobiernos faciliten la inversión en el ecosistema de la IA, incluida la infraestructura que la habilita, como las redes de telecomunicaciones, para aprovechar al máximo las oportunidades para la sociedad y la economía.
Los gobiernos deberían priorizar la investigación y el desarrollo e incentivar las asociaciones en todo el ecosistema de la IA para garantizar la innovación y la competitividad a futuro. También deberían fomentar un entorno que atraiga y cultive talento en el ámbito de la IA, así como ampliar los programas de habilidades digitales para ayudar a los ciudadanos y a la industria a seguir el veloz ritmo de evolución de la IA. Además, los gobiernos pueden adoptar la IA para mejorar los servicios públicos, como la planificación de infraestructura, la atención sanitaria y la respuesta ante catástrofes.
Crear un entorno de políticas claro y coherente que fomente el desarrollo y el uso de la IA es fundamental. El uso de marcos de gobernanza compartidos, basados en principios de IA acordados internacionalmente, puede respaldar la armonización global de las normas. Los formuladores de políticas públicas deberían trabajar con la industria, incluso a través de mecanismos de gobernanza colaborativa, como un sandbox regulatorio de duración limitada, para permitir que se prueben nuevas ideas y tecnologías emergentes. Para garantizar que la regulación siga el ritmo de los avances tecnológicos, se recomienda invertir en el desarrollo de capacidad institucional para dotar a los formuladores de políticas públicas y los reguladores de conocimientos actualizados y las mejores prácticas a nivel mundial. Así se promoverán respuestas políticas más informadas y basadas en evidencia.
Con estas acciones, los formuladores de políticas públicas y los reguladores pueden ayudar a crear un entorno en el que la innovación en IA prospere, ofrezca beneficios sociales y económicos a largo plazo y, al mismo tiempo, se garantice un uso responsable y ético de esta tecnología.
Este artículo es una traducción del Mobile Policy Handbook 2025.